…y nunca mejor dicho, para quienes han sido considerados desde
siempre como los mejores y más fieles amigos del ser humano, ya que
están sufriendo día a día las consecuencias de una relación mal
correspondida y destructiva por parte de muchas personas
desagradecidas…

La fidelidad, el cariño, la abnegación , e incluso el sacrificio, que
muestran estos animales domésticos hacia sus “amos”, son traicionados
diariamente por personas insensibles, ignorantes y violentas, que pagan
su amistad con el abandono, los maltratos e incluso la muerte. Todo esto
viene a colación de las últimas noticias aparecidas en los medios de
información, denunciando los ataques de perros asilvestrados al ganado
de La Palma. Es verdad que hay que denunciar dichos ataques y que hay
que proteger e indemnizar a los ganaderos, pero me parece muy injusto
que se centre la noticia en el acto “salvaje” en sí y se omita la
pregunta clave de ¿Por qué hay perros asilvestrados? y ¿Qué se debería
hacer para solucionar el problema? Respecto a la primera cuestión, la
existencia de perros asilvestrados, deberíamos aludir necesariamente al
colectivo de cazadores, federados o no. Este colectivo, por desgracia
con demasiados miembros en su haber, salvo contadas excepciones, muestra
un trato muy negativo para los canes. Basta con verlos hacinados dentro
de las jaulas que llevan en la parte trasera de la furgona, desnutridos
y padeciendo frío, calor e insolación. ¡Vaya vida más perra! No
contentos con estos malos tratos, muchos “pegatiros” de éstos, los
abandonan o matan cruelmente (nunca olvidaré la imagen de un árbol con
varios perros ahorcados) cuando termina el periodo de caza o los
“chuchos” están demasiado viejos para correr. Usan y tiran, como
colillas, unos seres vivos que son capaces de sentir miedo, alegría,
tristeza, al igual que las personas. ¿Quién es más humano y quién más
animal? Habría que cuestionárselo a menudo.

La solución al problema de los ataques de perros debería ser
responsabilidad de las administraciones. Éstas deberían prevenir estas
situaciones utilizando todos los medios posibles y, en primer lugar se
debería perseguir y multar a las personas que abandonan a los perros,
vigilando muy de cerca al colectivo de cazadores, pero también a
cualquier ciudadano desaprensivo. También deberían encargarse de recoger
a los animales abandonados para llevarlos a un albergue donde se les
pueda dar un trato humanitario y, promover el respeto y el cuidado hacia
todas las formas de vida en general y de los animales domésticos en
particular, mediante campañas dirigidas al colectivo de cazadores y a
todos los ciudadanos y ciudadanas, que todavía ven en un perro, un útil
de caza o un peluche, en el mejor de los casos. No debemos olvidar la
famosa cita de Gandhi que decía: “La grandeza de una nación y su
progreso moral pueden ser juzgados por el modo en el que se trata a sus
animales”. ¡Totalmente de acuerdo! 

Elvira Sánchez

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