Tras
ser aprobado por el Congreso, el Gobierno dice NO a una Ley de Grandes
Simios que les hubiera protegido de la esclavitud, la experimentación
médica, la tortura, su utilización en espectáculos públicos y la
extinción. De esta forma da carpetazo a un sentir popular que es apoyado
por numerosas universidades, científicos y grupos sociales en nuestro
país y del ámbito internacional. El Gobierno niega a los Grandes Simios el mismo grado de protección que tienen los animales domésticos.

El
25 de junio de 2008, la Comisión de Medio Ambiente del Congreso de los
Diputados, debatió una Proposición No de Ley (PNL) presentada por
Izquierda Unida y los Verdes de Cataluña, en la que se pedía de una
forma convincente, que el Gobierno apoyara al Proyecto Gran Simio (PGS) y
elaborara una ley de protección de estos homínidos no humanos en la que
se prohibiera expresamente la experimentación o investigación de
grandes simios cuando ella pudiera producir daños psicológicos o físicos
a los mismos, el establecimiento de unas condiciones muy rigurosas para
su tenencia y custodia y siempre con propósitos de conservación, la
prohibición de su tenencia con fines comerciales o cualquier otro tipo
de espectáculos y el establecimiento de un tipo penal, agravado para el
caso de comercio, tenencia ilegal o maltrato de simios. Por otro lado, en la misma PNL se pedía el impulsar el desarrollo de los compromisos adquiridos por España con la firma de
la Declaración de Kinshasa para la protección de las poblaciones de
grandes simios en su hábitat. Otro punto era que España impulsara y
emprendiera las acciones necesarias en los foros y organismos
internacionales que procedan, para la protección de los grandes simios
del maltrato, la esclavitud, la tortura, la muerte y la extinción.

Tras
un intenso debate entre los diputados que formaban la Comisión del
Congreso, fue aprobada la PNL, en todos sus puntos. Los medios de
comunicación tanto nacionales como internacionales, informaron
ampliamente sobre los Derechos de los Grandes Simios, viendo como España
se colocaba en el primer parlamento nacional del mundo que apoyaba
públicamente al PGS, a pesar de los intentos de ciertos sectores por
ridiculizar la propuesta e intentar llevarla al debate político,
acusando al gobierno de preocuparse por temas tan ínfimos existiendo
tantos problemas en la sociedad.

Internacionalmente, esta medida aprobada fue objeto de halago hacia los
españoles, por dar un gran paso en la dignidad de la defensa de los
animales. A España se la conocía como un país anclado en el pasado,
tradicionalista, divirtiéndose sus ciudadanos matando toros en las
corridas o maltratando a los animales en fiestas populares.

Ya en 2006, cuando presente el Proyecto Gran Simio en el Congreso, se
originó un debate nacional, dirigido principalmente por sectores del
partido de la oposición y columnistas que con toda desfachatez,
calumniaban y mentían sobre el PGS y quienes formábamos la directiva del
mismo. Directores de periódicos irresponsables, pidieron que en los
artículos de opinión se ridiculizara al gobierno por apoyar a los
simios. Fue un argumento fácil aprovechado por el partido de la
oposición y la cúpula de la iglesia. A pesar de ello, meses después, al
comprender el error de que el PGS no era inventado por políticos como
hicieron entender, que no había salido de ningún partido ni estaba
pagado por nadie, que su labor era muy loable, los medios de
comunicación simpatizantes con el partido de la oposición, fueron
cambiando de tono. Las agencias Internacionales desde el primer
momento, apoyaron al PGS en su labor y divulgaron su trabajo y las
capacidades cognitivas de los grandes simios. A raíz de todo ello, se
culturizó a la sociedad española y en especial a los medios políticos y
de información, sobre unos seres que hasta el momento los habían visto
en el zoológico o en películas de tarzán y que ahora estaban más
cercanos, con una cultura y capacidades cognitivas importantes, que eran
homínidos y científicamente miembros de nuestra propia familia. También
comprobaron la cantidad de científicos, Universidades, escritores tanto
nacionales como internacionales, que apoyan al PGS desde el primer momento.

 

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