Tras finalizar el puente de la Constitución, por los alrededores de esta popular zona de baño situada en el sur de la isla han aparecido envenenados más de una quincena de gatos. Varios de nuestros lectores han enviado sus quejas denunciando la dejadez y la falta de implicación de las instituciones en la esterilización para poder controlar la población de esta especie y evitar estos envenenamientos masivos.


Lo cierto
es que no es la primera vez que ocurre ni en esta ni en otras zonas de
la isla. A nivel particular han sido varias las acciones que desde hace
años se han llevado a cabo para esterilizar gatos pero los altos costes y
la falta de colaboración institucional han sido las causas principales
de desistimiento de las iniciativas privadas.

Los
lectores también advierten que “ésta desgracia además de haber afectado a
los pobres gatos puede tener consecuencias sobre muchas especies de la
zona (gaviotas, pardelas, cuervos, guinchos…) que pueden verse
afectadas por comer la carroña envenenada de los pobres gatos”.

Desde la
redacción de este digital queremos señalar el incumplimiento de la
normativa vigente en cuanto a la protección de animales por parte de los
tres ayuntamientos herreños, ya que ninguno de ellos dispone de las
obligadas instalaciones municipales para acoger a los animales
abandonados, ni tiene desarrolladas políticas de control para evitar
estos envenenamientos masivos, que no solo ocurren en zonas alejadas de
la población como Tacorón sino también en los cascos urbanos de toda la
isla, y que afectan a gatos y perros. Otro debate se genera también al
observar el poco control que existe en la venta de ese tipo de veneno y
en la tragedia que supondría la ingesta de comida envenenada por parte
de algún niño o niña en la isla.  

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