El poli y el pequinés

AMINA NASSER

Jacinto Martínez, policia local de La Puebla de Don Fabrique, acusado de matar de un disparo a un perro en mayo de 2009, se ha sentado en el banquillo de los acusados. /EFE

Jacinto Martínez, policia local de La Puebla de Don Fabrique, acusado de matar de un disparo a un perro en mayo de 2009, se ha sentado en el banquillo de los acusados.

Coke murió de un tiro en la cabeza.

El perrito, un pequinés de nueve meses, tenía por costumbre escaparse del cortijo en el que vivía para corretear por el pueblo.

El 12 de mayo de 2009, hacia las cuatro de la tarde, un policía local de La Puebla de Don Fadrique (Granada), que se encontraba de servicio, se dirigió a una calle de la localidad en la que dormía el pequinés y le disparó desde el interior del vehículo con una carabina del calibre 22.

Después el agente se apeó del coche, cogió al animal, lo metió en un sacó y lo tiró en un contenedor.

Hoy este policía local se ha sentado en el banquillo acusado de un delito de maltrato animal. Es la primera vez en España en que un agente local es juzgado por matar a un perro. En el juicio, que quedó visto para sentencia, el procesado ha confesado que el día de los hechos estaba de servicio y que disparó al perro en la cabeza, con su arma reglamentaria, cuando el animal se encontraba durmiendo en la calle. El agente, que ha negado ser un maltratador de animales, asegura que el perro “era un peligro”, que creía que era un perro callejero, que le disparó a unos cuatro metros de distancia y que falleció “al instante”.

Los dueños del animal, que declararon como testigos, han negado que el perro estuviera abandonado o que fuera agresivo con los vecinos, pero han reconocido solía escaparse del cortijo en el que vivía escarbando por debajo de las rejas. Coke pesaba unos dos kilos y medio y se escabullía fácilmente. Según sus dueños, el animal no llevaba identificación ni estaba vacunado por indicaciones del veterinario, que les recomendó que esperaran a que el perro cumpliera un año para hacerlo.

Durante la vista oral, el fiscal ha mantenido la petición de cuatro meses de prisión y multa de 300 euros para el agente por un delito de maltrato animal, además de una indemnización para el dueño del perro de 225 euros y otros 500 por los daños morales derivados de su pérdida. El Ministerio Público, en su escrito, afirma que el agente disparó al animal “de forma absolutamente injustificada” y posteriormente, “con desprecio al estado del perro que agonizaba, lo cogió y arrojó a un contenedor, ocasionándole la muerte”.

La acusación particular, ejercida por la asociación protectora de animales El Refugio, ha solicitado una pena de un año de prisión por un delito de maltrato animal y otro por un delito de coacciones. En su escrito de acusación, la asociación sostiene que el policía local utilizó, supuestamente, “una carabina del calibre 22, arma particular del policía, dada su condición de cazador, y disparó sobre la cabeza del pequinés”. También indica que el acusado, valiéndose de su condición de agente, “amenazó presuntamente al propietario del perro” para que no denunciara los hechos. “Solo el hecho de que se celebre el juicio es un paso adelante para la protección animal”, afirmó hoy Nacho Paunero, presidente de El Refugio.

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