La organización ecologista WWF España acaba de publicar el “Informe 2011: la lucha contra el veneno en España”, situando a Canarias en el puesto número 11 entre las 17 comunidades autónomas. El estudio revela las graves deficiencias que tiene el archipiélago para frenar la desaparición de algunas especies por este motivo.

El guirre está al borde de la extinción debido al uso de cebos envenenados en Canarias por parte de cazadores y agricultores. Actualmente solo subsiste en la isla de Fuerteventura, con una mínima población en Lanzarote y en el archipiélago Chinijo. Esta es una de las conclusiones del “Informe 2011: la lucha contra el veneno en España”, que la organización ecologista WWF España acaba de publicar.

Por los resultados del estudio, la entidad afirma que Canarias sufre graves carencias en este aspecto y añade que no ha hecho ningún esfuerzo en la lucha contra el veneno, ya que solo aprueba en la transparencia en el acceso a la información.

Los dos primeros ejemplares de guirre ya disfrutan de nuevo jaulón en La Oliva. Fuente: canarias24horas.com

En este factor las islas obtienen una puntuación de tres sobre cinco, aunque la entidad matiza que el Gobierno canario solo ha enviado información directa sobre el envenenamiento del alimoche, mientras que sobre otras especies ingresadas en los centros de recuperación les han remitido a los cabildos insulares.

Canarias, que se sitúe en el pueto 11 de las 17 comunidades autónomas, suspende en los otros siete criterios que WWF España propone para evaluar la situación de los cebos envenenados. Se obtiene así la puntuación mínima en la disponibilidad de recursos humanos y materiales, especialización de agentes, normativa propia y grado de desarrollo y resoluciones ejemplarizantes (recuperadoras, cautelares o sancionadoras).

“La total impunidad con la que se utilizan los cebos, dirigidos principalmente a la eliminación de  gatos por parte de los cazadores y de conejos y otros animales por parte de los agricultores, es el problema prioritario a resolver. Actualmente Canarias no trabaja con medios suficientes, ni siquiera mínimos, en consonancia con la verdadera magnitud y alcance del problema en las islas”, detalla el informe.

Según WWF España, los resultados de toxicología enviados durante el último año han presentado fallos, y aunque hay veterinarios disponibles para realizar las necropsias e informes previos al envío a toxicología, hay escasa disponibilidad en cuanto a tiempo y recursos dedicados al veneno por parte de los técnicos de la Dirección General de Medio Natural del ejecutivo canario y de los cabildos. Además añaden que la información de las entradas en los centros de recuperación de fauna, cuya gestión corresponde a los cabildos, no se centraliza por parte del gobierno regional.

La organización también destaca la inexistencia en las islas de planes de vigilancia y unidades caninas de detección de cebos envenenados, y de normativa propia relevante contra el veneno. “Tampoco hay programas específicos de sensibilización con los cazadores y agricultores, que constituyen los grupos de riesgo, ni se han realizado cursos de especialización para los agentes de medio ambiente”, tal y como aprecia WWF España.

A juicio de la entidad, se deben crear al menos dos patrullas caninas, y profundizar en la prevención y vigilancia, así como incluir vedados de cotos de caza como medidas ejemplarizantes, “medidas todas ellas dirigidas al cese de la impunidad actual”.

“El uso de cebos envenenado es una seria amenaza para la supervivencia de las especies, debido a su escasa selectividad y su efecto devastador. La ausencia de este conjunto de medidas básicas en la gran mayoría de las diferentes comunidades autónomas, tal y como se pone de manifiesto en este informe, tiene como resultado que el problema del uso ilegal de cebos envenenados no se haya resuelto, e incluso se incremente”, concluye la organización.

Envenenamientos accidentales

Por su parte, el jefe de la sección de Fauna del Cabildo de Tenerife y veterinario de La Tahonilla, Santiago Mayans, explica que en Canarias lo que más existe son envenenamientos accidentales, aunque causan daños importantes. “Por ejemplo, cuando un agricultor olvida o lava un envase que contenga sustancias nocivas en un lugar donde después van animales a beber. Los mayores envenenamientos se producían en las islas hace 10 o 15 años, cuando la agricultura era muy agresiva porque había que eliminar a toda costa las especies que pudieran entorpecer las grandes cosechas, a cualquier precio. No obstante, también es cierto que actualmente sigue habiendo desalmados que lo hacen a conciecia, y cuando esto ocurre, nos ponemos en contacto con el Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil (Seprona) para seguir el protocolo necesario en el levantamiento de los cuerpos, de forma que después sirvan como prueba judicial”, confirma Mayans.

La Tahonilla colabora dentro del Programa Antídoto, puesto en marcha en 1998 por parte de diferentes organizaciones ecologistas de España para luchar contra el uso de cebos envenenados.

Fuente: http://assets.wwfspain.panda.org/downloads/la_lucha_contra_el_veneno_en_espana.pdf

Posteado por: alisio 2.0

Anuncios