La palpación manual en el cuello y zonas traseras del perro puede ayudar a distinguir señales del maltrato físico en un can.

- Imagen: Steve Browne & John Verkleir -

El maltrato a un perro es, además de un comportamiento lamentable y cruel, un delito castigado por la ley en España. Los canes que sufren abusos físicos o psicológicos pueden mostrar señales que adviertan de que la mascota está sufriendo abusos: aprender a reconocer los síntomas de la violencia en el animal es una buena forma de mejorar la protección y el comportamiento responsable que merecen los perros.

Un total de 109.074 perros fueron abandonados en España, solo en 2010, según el estudio Fundación Affinity sobre abandono de animales de compañía.

Mientras que la Guardia Civil cursó un total de 13.004 denuncias relacionadas con el maltrato a animales en 2011, y cerca de un centenar de personas (97) fueron detenidas o imputadas en nuestro país por comportamientos crueles contra los animales ese mismo año. El Código Penal protege a los perros frente al maltrato, y tipifica como delito las conductas abusivas contra los “animales domésticos y amansados”. Quienes abusen de un perro pueden ser castigados con entre tres meses y un año de cárcel.

La desconfianza: primera señal del abuso sobre el perro

La desconfianza hacia las personas,en especial hacia aquellas no habituales en su entorno, es una de las primeras señales que revelan que un perro puede estar sufriendo abusos, físicos o psicológicos, por parte de su dueño. La incapacidad de relacionarse es una anomalía en una animal de manada como el perro.

El miedo que experimenta un perro ante las situaciones de crueldad puede explicar que ciertos animales maltratados sientan temor a la hora de salir a la calle: cualquier ruido puede ser motivo de pánico. La falta de actividad física, la tristeza o una actitud depresiva pueden estar asimismo avisando de que el animal sufre episodios de violencia.

La capacidad de jugar es una de las características que define a un perro sano y feliz. Un animal, por el contrario, que muestre recelos cuando se le propone una actividad lúdica o que, incluso, dé signos de no saber jugar, son situaciones que pueden estar avisando de que el perro está sufriendo maltrato.

Miedo a ciertos objetos, como la escoba

Vigilar la reacción de nuestra mascota hacia ciertos objetos cotidianos es otra forma de detectar posibles maltratos sufridos por el animal. Un perro que huye despavorido, gruñe o se esconde ante utensilios de limpieza como una escoba o la fregona, es probable que haya sido golpeado con un objeto similar en el pasado.

La persona que adopta un perro que ha sufrido agresiones físicas debe considerar la posibilidad de que, por miedo, el can pueda atacar cuando le vea con un objeto que le recuerde al que fue utilizado para maltratarle. Una pronta visita al veterinario, ante cualquier situación de temor que pueda presentarse, le guiará en este respecto.

- Imagen: Brian Costelloe -

La soledad del can como forma de maltrato

La soledad extrema es una forma, en ocasiones, poco evidente de maltrato a un perro. El can es un animal de manada que precisa de las relaciones sociales y los lazos que se establecen entre los diferentes seres de su entorno para desarrollarse de un modo sano. Un can privado del contacto con personas y otros perros, por lo tanto, sufre: experimenta un doloroso aislamiento. El daño que provoca la soledad abusiva en el perro se agudiza cuando la víctima es un cachorro o un can de corta edad.

Un can que ha padecido una soledad prolongada es posible que experimente una dependencia excesiva hacia su nueva familia. Es habitual que el can sienta terror ante la posibilidad de quedarse solo de nuevo. Este temor al abandono es lo que los veterinarios denominan ansiedad por separación. Un perro que sufre este trastorno suele perseguir de un modo anómalo al dueño, cuando el can advierte que éste se prepara para salir de casa.

Distinguir el abuso al can: señales físicas

Para reconocer a un perro que sufre maltrato corporal por parte de su dueño, el primer paso ha de ser buscar señales físicas sobre el cuerpo del can: las lesiones, heridas o cicatrices anómalas pueden estar avisando de la existencia de una situación de abuso .

Una palpación manual del cuerpo del animal nos puede ayudar a advertir señales de violencia.

La exploración de la piel del perro debe hacerse de forma más detenida en las zonas del cuello y en las caderas y cuartos traseros: si se detectan ausencia de pelo o llagas, pueden ser un aviso de que el perro ha sufrido lesiones o ha estado atado largos periodos de tiempo.

Por EVA SAN MARTÍN
Fuente: consumer.es
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